lunes, 25 de junio de 2012

Desidia... La, la, la


Más de un mes sin escribir. Es mucho. Y no es que no me hayan pasado cosas dignas de mención!!! Llevo una vida al límite digna de las heroínas más intrépidas de las mejores películas de acción. Al límite: de fuerzas, de ganas, de paciencia, de cansancio, de mala leche acumulada… Y como esas protagonistas intento dar esquinazo a mis villanos particulares que la verdad se reducen a mis jefes y a un montón de cifras que no me terminan de cuadrar, pero de eso no voy a hablar, no vaya a ser que me oiga ‘La Prima’ y se vaya a poner más en riesgo de lo que está. ¡Qué vida tan interesante la mía!!! Cuánta acción.

Claro que yo preferiría ser la prota de un telefilme de esos de serie B (o Z) que emiten los fines de semana al mediodía tipo: Perseguida hasta el catre, La heredera de las praderas o incluso Oscura obsesión. Ahí queda eso!

Siempre me pasa lo mismo, llega el verano y yo desfallezco, llego sin fuerzas, arrastrándome como una gusanilla hasta vacaciones. No veo más allá. Tacho los días del calendario. Hoy en lugar de ponerme la ropa interior casi me pongo el bikini. Y es que es ahora cuando los lunes son más lunes y los fines de semana duran lo que un helado.




miércoles, 23 de mayo de 2012

Ante las cifras, humanidad

Últimamente todo se reduce a cifras. La lógica y frialdad de los números (y por qué no la soberbia decimal y la vileza del porcentaje) se han impuesto a la humanidad, a la ética, a la esperanza, a las buenas palabras. Yo soy de letras, elegí letras puras en el Instituto. Buenos tiempos aquellos, qué lejos quedan. Llevo semanas rememorando la ingenuidad de la adolescencia. Me repito cada mañana aquella frase de Kipling que tanto me marcó hace muchos años: “Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila cuando todo a tu lado es cabeza perdida; si tienes en ti mismo una fe que te niegan…”

En estos días en los que todos le estamos viendo las orejas al lobo, quiero sacar fuerzas de cada una de las palabras que Einstein dijo sobre la crisis http://queridacandela.blogspot.com.es/2012/05/la-crisis-segun-einstein.html. Y ante la calculadora y cifras de mi jefe, sólo me vienen las palabras de Benedetti: “No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo…”
Son los tiempos de la soberbia, la inclemencia, la intolerancia y la insensibilidad. Son los tiempos de una incertidumbre devastadora. Tiempos crueles donde se ve realmente las formas y el fondo de cada uno. Y todo esto dará pie a la generación 'del sálvese quien pueda' o como diría un buen amigo  al 'mariquita el último'.
Yo hoy me quedo con las palabras, los números ya los han elegido por mí.

jueves, 3 de mayo de 2012

Cuando el aire huele a Solán de Cabras


Así me olía el aire en Asturias: a Solán de Cabras. Limpio, puro, con una densidad diferente al aire de Madrid. He estado en Oviedo unos días. Oxigenándome. En todos los sentidos. Dedicándome en cuerpo y alma a las sidrinas y al buen comer. He puesto kilómetros de por medio a este Madrid que me ‘mata’ poquito a poquito. Y así, de paso también me he alejado de lo cotidiano y las rutinas de esta ciudad hermosa y maldita para adentrarme en otros ‘mundos’ mucho menos estresantes y mucho más limpios. Y es que así es Oviedo: con sus calles impolutas, con sus semáforos eternos, con coches con conductores cívicos, con sus perros que no ladran, con gente amable y educada…




La suerte de vivir en una ciudad como Madrid se convierte en desdicha cuando la comparas con otras ciudades, con otras formas de vida, mucho más relajadas y sin duda mucho más sanas. No es que esté renegando de mi tierra (o sí). Madrid y su diosa Cibeles exigen cada día sacrificios más grandes, y entre cargas, obligaciones y deberes nos desenvolvemos, con poco y mal aire, los supervivientes de una urbe estresada y estresante, que te da y te quita y ya no sé yo si a partes iguales.


miércoles, 25 de abril de 2012

La voz usada

El otro día en un reportaje en el telediario, del que no recuerdo casi nada, me llamó la atención la frase del periodista: ‘…con la voz usada’. Qué hermosa. 'La voz usada', me dio para pensar en tantas frases dichas, en tantas historias contadas, en tantas y tantas palabras…

Me hizo pensar en la vida, en las ganas atropelladas, en las esperanzas desencantadas, en el corazón fragmentado, y en todos los sentimientos vividos que a veces nos  dejan la voz ronca, cansada, tanto que te quedas mudo y con un hormigueo en los labios musitas en silencio casi todo. Un rezo. Una plegaria. Un ruego que proviene de una voz usada.

No sé por qué me vino a la mente un libro: La sonrisa etrusca de José Luís Sampedro. Os lo recomiendo.

jueves, 19 de abril de 2012

Ovejas en la cama

El otro día hablando con una amiga sobre el miedo y la incertidumbre generalizados que hay, me comentó que ella se sentía como si hubiésemos retrocedido en el tiempo más de 30 años. Y que tal era esa sensación que ni harta a valeriana conseguía dormirse con lo cual había empezado a hacer lo que le decía su abuela de pequeñita, contar ovejas. Esta es parte de la conversación:

Amiga ovina: Es que no te lo puedes ni imaginar!!! De tanto contar ovejas han terminado quedándose todas en mi cama.
La miro con los ojos como platos (y no es para menos)
Ella que sigue:… Con su pelo, sus ojos saltones (sus ovejas los tienen así) sus dientes roídos, sus pezuñas y su mal olor.
Yo que ya no aguanto la risa: ¿Y no has pensado que igual la oveja es mucho y es mejor un corderito tipo Norit?
Amiga que me mira raro: No te rías!! Que no puedo ni tener relaciones con mi marido en la cama!!
Yo: jajajajaja
Mi querida amiga histérica que hace amago de levantarse.
Yo: Hombre…  Que no es tan malo, siempre podrías podrían ser elefantes. Jajaja

Finalmente le consigo arrancar unas risas (porque, la verdad, ya me estaba preocupando). Nos pedimos unos vinos y brindamos a  la salud del Rey (y porque mi amiga deje de ver ovejas, claro)

martes, 17 de abril de 2012

Una llamada... a la sensatez

He estado tentada estos días en dar rienda suelta a mi lengua viperina (como veis me he contenido) sobre ‘los acontecimientos acaecidos’  a esta nuestra Monarquía (así rimbombantemente). Sin comentarios. Todo lo que pueda decir se queda corto. Pero mira por dónde me han enviado un enlace del blog de Iñaki Gabilondo que os recomiendo: Una llamada a la sensatez. Ha puesto palabras certeras y serenas a lo que creo sentimos todos. Mejor expresado imposible.

Yo que ahora  soy reciente apolítica confesa, una pre-náufraga laboral, con una economía casera incierta más allá del mes que viene y  sin islas (fiscales) donde refugiarme… Me parece más que oportuno hacer una llamada a la sensatez de todos y para todos!!

Y que conste que me está costando callarme lo que 'se' me viene a la mente!!!!

lunes, 9 de abril de 2012

Torrijas y penitencia


Torrijopenitencia. Es el nuevo término, que resume más o menos mi Semana Santa. No me he ido de Madrid, ni física ni mentalmente (aquí incluyo las experiencias extra corpóreas). De ahí la parte de penitencia y lo que derivó en el consuelo ‘torrijil’ con maridaje de vinitos que a su vez derivó en coger el kilo que tanto esfuerzo me había costado perder (durante ‘sólo’ un mes) y ponerme la tarde del domingo de Resurrección como la niña del exorcista y sin cura a mano. Bueno, cada uno se toma la Semana Santa como puede.

Pues eso, que me he puesto tibia de torrijas y ahora hago penitencia en mis propias carnes (eso sí, paso de flagelarme que ya tengo yo bastante). Pero es que algo acorde con la fecha tenía que hacer, porque este año ni procesión, ni pelis tipo Las sandalias del pescador… Ni ná de ná.

Si soy sincera, he descansado. Al menos el cuerpo que se zampó las torrijas sí que ha descansado. La mente ha ido un poco a su bola, como siempre, mi cabecita ha hecho su viacrucis particular:

1ª estación: Yo sentenciada a una y mil penurias
2ª estación: Yo cargando con la marrones de la vida (mi cruz particular)
3ª estación:  Yo que caigo rendida ante las torrijas por el peso de los marrones (cruces varias)
4ª estación: Encuentro con el remordimiento torrijil
5ª estación: Marido que ayuda con mis marrones y con las torrijas
6ª estación: Enjuago mi boca en vino (s)
7º estación: Caigo de nuevo (gastronómicamente hablando)
8ª estación: Consuelo a mis amigos porque hacen lo mismo que yo
9ª estación: Torrija al canto
10ª estación: Me despojo de mis vestiduras (básicamente porque ya no quepo)…

Y así hasta la 15ª estación que es la Resurrección a la que aún no he llegado!!!

(Por favor que ninguna persona se sienta ofendida por las metáforas. Son sólo eso)

martes, 27 de marzo de 2012

Invisible

La mujer invisible
“Hacía ya tiempo que Laura había empezado a hacerse invisible. Tenía esa edad en la que dicen que las mujeres se sienten más serenas y a gusto consigo mismas… Esa edad en el que la piel cede poco a poco ante la gravedad y tiene otra textura. Esa edad en la que ya los hombres no se giran tanto a mirarlas por la calle. Cada vez había menos espejos en su casa: uno en el baño, otro en la entrada. No porque no quisiera verse, es que ya no lo necesitaba tanto. A los cuarenta, Laura sabía que ya no era la de antes. Y no sólo lo había aceptado sino que había contribuido a ello inconscientemente, claro, seguro que como mecanismo de defensa: Laura se volvió invisible.


No sabía muy bien cómo había empezado todo el proceso, en parte se había visto obligada a olvidarse de ella misma…  No fue difícil. Los acontecimientos se encadenaban unos a otros. No había tiempo casi para pensar, ni tiempo para recordar, ni tiempo que perder…”


Así empieza un relato que a mí me gusta mucho y con el que últimamente me siento muy identificada. Me estoy volviendo invisible. Y cuando descubro a alguien mirándome me sorprende y me ruborizo ¿Tengo la autoestima por los suelos? Seguro, algo hay de eso. Hay veces que me miro en el espejo sin verme, tengo la cabeza en mil cosas y para una vez que me tengo justo enfrente no desperdicio el tiempo contemplándome. He perdido las artes de la seducción, me cansan enormemente. No estoy preocupada (es lo bueno de los años) sé que es una etapa que da paso a otra que exploro y exploro en busca de respuestas. Eso es lo que hago delante del espejo. Igual debería detenerme a contemplar mi reflejo: las nuevas arrugas, las canas; detenerme a contar los lunares; tocar esta nueva piel; oler este cuerpo diferente. Hace años que no me miro el trasero y desde ese momento convivimos en paz: yo le ignoro y él campa a sus anchas. No me he vuelto una dejada ni nada por el estilo, simplemente no es el momento. No quiero obsesionarme por mí (más de lo que estoy jajaja), estoy en una etapa de ignorarme (un poquito) antes de llegar a aceptarme completamente.

Para terminar este post de forma positiva, diré como lo hacen las revistas femeninas que: bebo dos litros de agua al día, duermo un mínimo de 7 horas, hago ejercicio de forma regular y cuido mi alimentación.


viernes, 16 de marzo de 2012

La dulce espera

Cuando era pequeña no entendía esta frase: La duce espera. La traducía como ‘lo dulce es la pera’, ‘la Dulce (una mujer rotunda) espera’… Pero no lo asociaba al embarazo y ahora tampoco. Sí es cierto que hay mujeres embarazadas que tienen una ‘dulce espera’ pero no todas, en absoluto.
Y, ¿cómo podríamos llamar a las madres que esperan un hijo en adopción? ‘ Sin dulce: espera y desespera’, porque esa es la realidad de las madres adoptantes: la desesperación, la incertidumbre al cuadrado, la soledad… Lo único dulce que tienen son sus sueños. Sueños de mujeres valientes o inconscientes, quién sabe, que darían la vida por el hijo de otra mujer que desearía no estar ni esperando ni desesperando.
Así es la vida.


lunes, 5 de marzo de 2012

Electroduendes

No sé qué pasa que cuando llevo una época ‘algo alterada’ se empiezan a estropear los electrodomésticos de mi entorno y solemos terminar además con alguna tubería rota y mucha agua de por medio. No me lo he hecho mirar nunca, la verdad. Debe ser como una ‘perturbación de la fuerza’ o que ‘el lado oscuro’ (el mío) tiene una potencia energética que flipas. Eso o tengo unos electroduendes cabroncetes instalados en mi casa. Los fenómenos van desde unas bombillas que se funden (estando yo al lado) o cosas ya más complicadas como la siguiente:

Jueves 02,30 horas de la mañana. Una semana de mierda (como viene siendo costumbre, pero no más mierda que ninguna). Dormidos profundamente, marido, perra y yo. Ruido de estar lloviendo a mares. Me despierto. Voy a cerrar la ventana de la despensa. Abro la puerta y una catarata de agua se me viene encima (catarata, catarata no, pero como si estuviese dentro de la ducha sí). Se inunda la entrada, se inunda la cocina, me inundo yo. Llamo (grito) a mi marido (sigue increíblemente dormido). Marido que viene ágil cual gacela. Marido que resbala y cae al suelo empapado. Le veo romperse la crisma (por lo menos). Grito como una plañidera. Marido más molesto por mí que por el agua o por la caída. Decido ponerme las gafas. Se ha roto la caldera. Toallas y cubos al canto por toda la casa. La perra asoma el hocico, se vuelve a su cesto a dormir (¿intrépida verdad?) Marido descalzo y empapao. Yo empapada pero con zapatillas. 05,00 horas: agua cortada, despensa vacía, el seguro no cubre nada, marido vuelve a la cama, yo intento secarme mientras se me van los temblores.

Mi marido mojado y todo es mucho más optimista que yo y me consuela: ‘cariño, es una suerte que haya pasado estando nosotros en casa, siempre podría haber sido peor’. Hombre yo lo de la suerte, no  lo termino de ver, pero sí es cierto que podía haber sido peor. Y mucho...





lunes, 20 de febrero de 2012

De brackets y deseos

La de la foto no soy yo
Cuando era pequeña me parecía súper pijo y lo más llevar aparato de dientes (ya apuntaba maneras por aquel entonces, por lo rarita). Llegó a tal punto mi fijación que me ponía papel albal a modo de funda en los cuatro dientes delanteros (lo sé, sin comentarios). Algo así como una enana rumana pelín desequilibrada. Estaba tan mona (y tan rara) yo con el súper aparato puesto jugando a las muñecas, pintando y haciendo el gamba por mi casa… Llevaba durante tanto tiempo el papel albal puesto que había veces que tenía hasta heriditas ¡¡¡Qué tiempos tan felices aquellos!!

Diré en mi favor que en aquella época los niños no teníamos mucho con que divertirnos y la imaginación era fundamental para pasar el rato (la mía se desbordó, está claro). Mi imaginación fluía libremente para hacer casitas debajo de la cama, del sofá o dentro del armario; vestidos de muñecas con tapetes de ganchillo y para vestidos de noche: ¡los pañuelos de seda de mamá!!;  estilismos varios y cortes de pelo al pobre perro  (en mi infancia todos los perros del edificio curiosamente iban trasquilaos, no digo más); que se acababa el papel pues a ilustrar libros o la cara de mi vecinita (frita la tenía con tanta ‘mala idea’, aún me lo recuerda)... Y así mil.

La verdad que lo del aparato de dientes me tenía fascinada y me quedaba embobada mirando fijamente  a cualquier compañera que lo llevaba puesto y ya si se comían un bocata de chori de Pamplona con los brakets era lo más de lo más. Deseaba tanto llevar uno… ¡Qué mira por dónde ahora casi con cuarenta años me lo tengo que poner!!! Cómo es la vida. Manda narices, ahora que ya lo tenía superado!! Si ya lo decía mi abuela: Cuidado con lo deseas que se puede hacer realidad.

lunes, 13 de febrero de 2012

Absurdeces varias

El otro día en una comida con amigas, después de contarnos nuestras penas, llegamos al momento ‘Elena Francis’ que nos encanta a todas. Esos momentos donde comentamos nuestros nuevos descubrimientos, superficiales sin duda, pero que nos elevan las endorfinas durante al menos un par de minutos.

Entre risas y consejos, llegamos al punto cumbre donde todas confiesan su último hallazgo y cuál es mi sorpresa que es: el champú de Biotina (champú para caballos) de Deliplus (taaachán). Y yo agudizo la mirada fijándome en sus cabelleras y algo sí que se nota: tienen todas el pelo como ‘Mi pequeño Pony’!!!! Jajaja, qué ataque de risa me dio. No me lo perdonaron y estuvieron machacando con el tema tanto que en cuanto terminamos la comida, llamé a mi ‘churri’ y para Mercadona que nos fuimos. No veía más allá que el champú (y caballos por carritos de la compra). Como no podía ser de otra manera, estaba agotado. De hecho es que se agota cada día. Y yo me sentí absurda: en un barrio que no era el mío (como a 10 kms), con mi ‘Pepe’ con cara de ¿estamos locos o qué?, y con la imperiosa necesidad de comprarme un champú para caballos…

El sábado fui al cine a ver Katmandú, cuando salí del cine, me sentí la mujer más superficial del mundo por lo del champú del día anterior (ni tanto ni tan calvo, debería haber pensado y nunca más apropiado) Hoy ya se me ha pasado la culpabilidad y lo he relativizado todo. Se lo he encargado a una amiga que vive enfrente de Mercadona :) Lo pienso rentabilizar a tope y lavar a la perra con él, o echarle unas gotitas en el agua para las plantas, puedo utilizarlo hasta para fregar el suelo a ver si me crece césped (que aunque sea artificial a mi me vale) y como se descuide mi Sr. esposo ahí no andaremos que no lo lave a él enterito, que ya se sabe que el hombre y el oso…

En fin, tal y como está el patio, un poco de superficialidad equina no viene mal.




sábado, 28 de enero de 2012

Palabras

*bitnavegante
¿Dónde van las palabras que se agolpan con fuerza en los labios  y nunca se pronuncian? ¿Qué ocurre con aquellas que guardamos sólo para nosotros? ¿Dónde se curan las palabras magulladas? ¿Y qué hay de aquellas palabras inútiles, tullidas, palabras sin eco? ¿Dónde se entierran aquellas  que conformaron una promesa que nunca llegó a serlo? ¿Y qué fue de otras que quedaron en muchos silencios?
Hay palabras escritas en la arena que un vaivén perezoso de agua salada las va diluyendo. Palabras bellas de bocas amadas que nunca se han dicho. Palabras que te arañan y devoran el corazón. Hay otras que se quedan como cicatrices y con el mal tiempo se abren y sangran como la primera vez. Palabras memorables que se convierten en dulces recuerdos. Hay palabras en forma de disculpa que con los años uno aprende y asume que jamás serán pronunciadas. Palabras que te cambian la vida y otras que sólo perduran un momento. Palabras no dichas que te retumban dentro por la ausencia... Palabras en gritos, malsonantes, necias, inoportunas. Palabras en susurros, de amor, de chismes, de cuentos.  Palabras como dardos envenenados. Palabras obscenas que encienden chispas de pasiones más obscenas y oscuras. Las hay incendiarias y las hay tan provocadoras que instan a otras tantas. Palabras pensadas como únicas y sin embargo mil veces dichas. Algunas, incluso, se venden al peso. Palabras cómplices, amables, sabias, asombrosas. Algunas son pronunciadas por bocas temblorosas y otras acompañadas de lágrimas. Palabras que te hunden tanto que te asoman al infierno. Palabras que se agradecen en el alma y que no hace falta decirlas porque se intuyen en un gesto.
Hay ya muchas palabras que ni espero ni me creo. Pero las mejores palabras están por llegar...  Palabras que ansío como ningunas otras, de una boquita párvula que me acaricien mis 'entrañas maternales' y aún estando tan lejos en el tiempo hay días como hoy que me llega su eco.

jueves, 26 de enero de 2012

Pues estamos buenos...

Siempre he confiado en la ‘generosidad’ de los extraños (al menos eso me digo a mi misma). En lo que no creo es el la supuesta ‘profesionalidad’ de muchos especialistas, y uno de los gremios en los que menos confío es en el de los médicos (el sector ñampas: albañiles, fontaneros, electricistas… se merecen un post sólo para ellos)

* paperblog
Crónica del desastre:

-          Desde mi operación de piñata, http://queridacandela.blogspot.com/2011/03/yo-tenia.html paso revisiones con el dentista cada seis meses. No tengo ninguno fijo. Soy la paciente de la boca errante. En la revisión de verano todo bien: un empaste y una limpieza. La semana pasada, fruto de mi peregrinaje, me fui a otro ‘profesional’ con la esperanza de que fuera el definitivo. Después de una hora de revisión, el ‘estado fatal’ de mi boca ascendía a casi 2.000€ entre curetajes, microcirugías, cambios de empastes y demás. Llegué a casa hiperventilando desconsolada por la pasta y por los meses que me esperaban. Es el fin – pensé- a este paso en diez año estoy con dentadura postiza. Ayer me di de alta en la póliza dental de mi churri (no sé por qué no se me había ocurrido antes con lo lista que soy yo para otras cosas…) Veredicto del dentista del seguro: limpieza bucal y revisión en 6 meses. ¿Y ya? Pues sí y ya. Casi le doy un beso en los morros. Además era muy majete, que se agradece cuando un extraño tiene metidas sus zarpas en tu boca. Me han dado ganas de llamar al de los 2.000 y decirle cuatro cosas. Aún no lo tengo descartado…

-          Desde hace un par de años sufro de dolores de cabeza, y cuando digo cabeza es de la  cabeza entera, me duele hasta la mandíbula y por qué no decirlo hasta los dientes. El caso, hasta donde mi limitada inteligencia llega, entiendo que todo esto está producido por tensiones varias y estreses particulares, algo que le pasa a mucha gente… Decidí ir al neurólogo por descartar males mayores: por ejemplo, algún tumor que me esté devorando el cerebro. Pruebas realizadas y tumores descartados, el neurólogo me extiende la receta: tómate estas pastillas durante un mes y vuelves a consulta. Ilusa de mí cojo la receta y leo algo así como Deprelio y comento graciosa: uy si esto suena a antidepresivos. A lo que él responde tajante: te los tomas un mes y vuelves. ¿Antidepresivos? Pero si el menor de los efectos secundarios que tiene es que me pueden agudizar los dolores de cabeza!!!Entonces, ¿qué?, ¿qué me puede doler la cabeza pero al menos estaré feliz? Pero si no le he contado ni mi vida ni mis penas (ni se ha leído este blog…) además que iba yo monísima a la consulta. No me tenía que haber fiado de un neurólogo que tiene tics nerviosos… Como soy de naturaleza preocupada (eso sí) pues ya tenía yo un 'come come' con esto de la depresión, a ver si iba a ser verdad, que yo un poco Mariangustias sí que soy. Reconsultado con mi médico de cabecera, me confirmó el ‘cuestionable’ tratamiento indicado por este gran profesional y los grandes efectos secundarios… Conclusión: que se las tome él (vía rectal si es posible) a ver si le convierten en mejor médico, más agradable o al menos le quitan el tic.

Manda huevos!!

miércoles, 18 de enero de 2012

La puerta...

Tengo una extraña fijación con las puertas. Soy muy crítica con ellas. Ante mis ojos una casa o espacio pierde puntos (hasta desaparecer) sino me gusta su puerta. Me lo haré mirar porque seguro que se trata de algún trauma infantil… El caso es que no las discrimino porque sí, tengo mis criterios: me gustan, me espantan o en cuanto puedas debes cambiarlas!!!

Está reflexión no es fruto del aburrimiento, es que sinceramente creo que se menosprecia la ‘importancia de una puerta’. El otro día (hacía un frío del carajo), sin ir más lejos, mi flamante esposo y una servidora estábamos en una ‘tasca/bar’ tomando unas tapas de pie casualmente al lado de la puerta. Deliberábamos sobre cuál sería una buena prueba a la hora de contratar a alguien… (llevo unas semanitas finas con temas laborales). El local se empezó a animar y a entrar gente. El resultado fue el siguiente: el 99% de los que entraron de hasta 35 años, ni se preocuparon ni se ocuparon de  cerrar la puerta ni al entrar ni al salir (que por cierto necesitaba de ayuda para cumplir con su función). El 95% de las personas de a partir de 35/40 años sí se ‘preocuparon’ de la puerta. El 100% de los vendedores que entraron en concreto (1 negro, 1 chino y 1 indio –y que suene a chiste ni a ningún tipo de menosprecio-) comprobaron concienzudamente que la puerta estaba cerrada. Entre vino y vino lo vi claro: a los próximos candidatos que tenga que entrevistar no la hago sin varias puertas presentes. Que cada uno saque sus propias conclusiones…

Lo que sí es cierto es que en la vida hay veces  que hay que cerrar puertas para que otras se abran. Hay puertas que jamás se deberían cerrar a nadie y puertas que nunca deberían abrirse. Hay puertas sólo de entrada y puertas sólo para emergencias. Hay otras que necesitan de ayuda constante para estar abiertas. Hay puertas que te dan en las narices. Hay puertas con pomos muy altos para que no puedan ser abiertas por aquellos que no llegan. Hay puertas y puertas…




sábado, 31 de diciembre de 2011

El año del Dragón

Termina 2011. Sin comentarios. De sobra sabemos todos cómo nos ha ido. 2012 según el calendario chino es El año del Dragón. Me gustan los dragones.

Termino el año dando 'gracias a la vida' por mil cosas. Las cosas que no me gustan y que no puedo cambiar para 2012 las guardaré en un cajón.

Termino el año pensando como dicen algunos que 'esto no es una crisis, es una estafa' de la que nos han hecho partícipes unos pocos y que pagaremos los de siempre... Pero esto ya lo sabemos.

Termino el año con un deseo enorme que me da 'bocaítos' en el corazón, con unas ganas inmensas y contenidas (yo me entiendo). Son tan grandes que todo lo demás queda en un segundo plano.

Brindemos porque la lluvia borre las huellas de todo aquello que nos haya hecho daño. Brindemos porque un viento del norte traiga oxígeno a nuestra vida.  Brindemos por los sueños, por las esperanzas, por todo lo que nos importa... Brindemos porque todo fluya.

Buen Año del Dragón a todos

jueves, 22 de diciembre de 2011

Perdona bonita

Por aquí no paso. Y mira que a mí esta chica (Lucía Etxebarría) en sus comienzos me caía hasta bien. Eso que decía de que a los hombres les daba igual lo cuidado del pelo que lo que importaba era lo largo y que ella se lo lavaba con un champú de todo a cien, pues me hacía gracia. Me parecía original y auténtica. Claro, que el tiempo a algunos nos mejora (jaja) y a otros...

Lucía Etxebarría está en el ojo del huracán, una vez más, por haber soltado en las redes sociales semejante ¿memez, imprudencia, sobradez?: "Dado que se han descargado más copias ilegales de mi novela (la que acaba de publicar y que esperemos n genere de nuevo rumores de plagio) que copias han sido compradas, anuncio oficialmente que no voy a volver a publicar libros en una temporada larga" ¿? Pero hija eres la única que no te has dado cuenta de que el país está en crisis o qué!!! ¿O es que es tan buena escritora que sus textos están por encima de todo? Piratería la tuya, vaya cara más dura.

Algo más que rumores de plagio de tres de sus novelas, de la última Ya no sufro por amor que al final no hubo juicio porque según se rumorea llegó a un acuerdo con 'el plagiado'. Y es que el texto era bastante igual, tanto que parecía que no hubiese cambiado ni una coma. Lucía defiende a 'capa y espada' el derecho a la 'intertextualidad' que debe ser algo así, como: ¡Qué bien me viene este texto para mi libro! (Igual nadie se entera...)

¿Ingenua o provocadora? ¿O quizá querida Lucía rematadamente tonta (dicho con cariño)? Ojo que no estoy de acuerdo con todas las barbaridades que le han dedicado en Facebook o en Twitter. Que se retire durante un tiempo o no es una decisión personal, pero ¡coño! no digas que es por la piratería, porque a ver, ¿cuántísimos libros se han descargado??? La crisis, querida Lucía, nos afecta a todos. Pero no termina aquí todo qué va, abrumada por el populacho comenta: "Si quisiera publicidad, me acostaba con un famoso". Eso es Lucía con dos narices!! (Claro que ya puestos mejor una portada en Interviú)

Creo que el invierno además del virus de la gripe, ha traído otros más graves y menos efímeros. Habrá que tomarle la temperatura a unos cuantos porque se les ha subido, sin duda, a la cabeza. Y esto tiene pinta ya de ser una pandemia.

jueves, 15 de diciembre de 2011

¿El corazón? Bien, gracias

Sonará a tópico si digo que no me gusta la Navidad. Se me tensan hasta las pestañas. Tengo mis motivos, ojo. Pero este año las miro con especial ilusión, será por la nueva etapa que  acaba de empezar: llena de vida, de proyectos, de ganas y también de algunos (muchos) miedos.



Me he sorprendido a mi misma como diría la canción de Marisol “con el corazón contento, lleno de alegría” (y con algún arañazo que también hay que decirlo). Pero como soy perra vieja se lamerme muy bien las heridas y este año ‘me las he rechupeteado bien de bien’. Estoy casi como nueva. Con lo cual a pesar de los pesares tengo fuerza por lo menos para los próximos meses.


He vuelto a emocionarme con la Navidad. No sé si es que las hormonas están haciendo de las suyas o es que me he vuelto del todo idiota (con todos mi respetos para los que son idiotas desde hace tiempo).  Lloro con el anuncio de la Lotería. Me embobo cada día con el olor a castañas y los adornos navideños por las calles. Me he vuelto a fijar en los ojos sorprendidos de los niños en estas fechas. Me he puesto un perfume que me recuerda al turrón para desgracia de mis compañeros… Y las penas las he guardado (por el momento) en un cajón.




 
¡Feliz Navidad!!!




miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cosas de princesas!!!

El sábado le pregunté a mi sobri que quería por su cumple (le caen ya 6), todos los adultos se apresuraron a elegir por ella que si ropa, que si un juego de no sé qué, que si cuentos… Y ella ponía carita de poco convencida, torciendo los morritos y pestañeando muy deprisa. Cuando por fin callaron todos, la volví a preguntar y ésta fue nuestra conversación:


Sobrina nerviosa: ¡¡¡Ya sabesss tíiiia cosas de princeeesas!!!

Tía con cara de risa– Pero… ¿Por ejemplo qué? (yo perdida entre las princesses de Walt Disney y el HOLA)

Sobrina alzando los brazos al cielo: ¡Pues cosas de princesas!! Pues un bolso, unos tacones, joyas, un coche, una diadema con piedras, las pinturas para la cara… ¡Las cosas de las princesas tía!!  (Que pare con la lista que ahora es cuando me pide Botox o una rinoplastia)

Tía con cara de preocupada- Ya, ya ¿Y esas son las cosas de las princesas no?

Sobrina que mira perdonándome la vida- ¡¡¡Síiiiiiiiiiiiiii, porque mamá y tú os pediríais: una cafetera, o un micro, o una bufanda con gorrito, o cosas más de mamas o de tías!!! Pero unos tacones estarían bien porque así los puedo poner debajo del árbol de Navidad para cuando vengan los Reyes Magos (¿Manolo Blahnik o con unos Leticios vamos bien?)

Tía apunto de picarse con su sobrina de 6 años, pone punto y final a la conversación, para empezar a devanarse los sesos con ‘las cosas de las princesas’ (me pilla un poco lejos de edad de cuando yo era igualita que ella y del momento princesa, pues también)

Y después de horas de patearme centros comerciales y de terminar casi hiperventilando por las esquinas, me acuerdo de cuando mi pequeña ‘súper trendy y cool’ sobrinita, a la que adoro, con apenas un año hacía puzzles y a todos los tenía maravillados y a mí me preocupaba tanto… ¡¡¡Este año igual le cae uno, mira por dónde!!!

Por cierto que para 2012 que no se me olvide hablarle: de Urdangarines varios, estereotipos de belleza nada naturales, el papel de la Monarquía (¿?) y la gestión del dinero público.