miércoles, 19 de octubre de 2011

Delirios de ruina

Será el otoño que no termina de llegar. Será el ambiente raruno que se respira en la ciudad… Qué será que: vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que  muero porque no muero!! O lo que es lo mismo: estoy de bajonazo, lo veo todo negro. Esto según una ex amiga, se llaman ‘Delirios de ruina’ (ya no es mi amiga no digo más).

Y mira que intento tomarme las cosas de otra manera y mira que intento no alterarme y practicar la indiferencia y en mi afán me coso viva con agujas de acupuntura y me atiborro a homeopatía y a flores de bach y creo que me voy a intoxicar ya con tanta valeriana y pasiflora… Pero nada no hay manera.

Y es que no me calma nada de lo que me rodea, ni me calman las amistades, ni me calma el curro que cada día es un medio más hostil, ni me calma el no verle fin a esta crisis bendita e infinita. Claro que la que se tiene que calmar a una misma soy yo (por lo de nacemos solos y morimos solos –otra vez los delirios de ruina-). Ayer, por ejemplo, casi hiperventilo cuando me  llegó el recibo del IBI y el impuesto de basuras acompañados de una ‘promesa’ de subida para 2012 y el 'está usted obligado al pago'... Y a mí que Hacienda todavía no me ha devuelto lo que me debe!!! Y en el trabajo bien exprimiditos todos que hay crisis y si no lo haces tú lo hará otro. Y luego no puedes irte de compras para alegrarte un instante, ni casi ir a la pelu y cuidadito con ir a cenar fuera y si cenas no tomes postre (no por lo que engorda sino por no incrementar el coste).

Y echo un vistazo a mi alrededor y veo que la gente está igual que yo o peor. Todos tan individuales, todos tan descreídos, todos tan faltos de empatía (bueno todos menos los del 15M que se lo están currando). Los antiguos ataques de nervios que sufrían nuestras madres han cedido el paso a ataques de ansiedad y pánico. Los dolores de cabeza, dermatitis, problemas digestivos acampan a sus anchas por nuestros estresados cuerpos ¡Qué coñazo ser mayor! Qué pereza tremenda me dan las responsabilidades y ser consciente de cada una de ellas. De pequeña cuando tenía algún problema o quería llamar la atención me escondía un par de horas en el armario o debajo de alguna mesa. Hoy escribo en un blog y esta noche igual me meto en la nevera.