
En la era de las redes
sociales, donde el teléfono sustituyó a la carta, el email al teléfono y el
whatsapp a todo, ¿nos emocionamos con una carta de amor? Pues me parece que sí.
Ayer recordé las primeras cartas de amor que recibí de un chico del pueblo de
mi familia. Y las encontré. Qué tiempos aquellos. Echo de menos cómo nos
comunicábamos entonces o quizá lo que eche de menos, un poquito, es
esa época. Los primeros besos, las mariposas en el estómago, el tonteo previo y
esas palabras de amor.
Ahora lo abreviamos todo: las palabras, las
declaraciones, las despedidas. Poco sitio queda para hacer las cosas como Dios
manda, con su poquito de sentimiento, de romanticismo, de tacto, de todo. Es lo
que tiene la vida moderna. Desde luego hemos salido ganando en muchas cosas... Estamos tan comunicados para decirnos tan poco.
Ayer si me dan a elegir me hubiese quedado con Pepe y su carta, esperándole en una iglesia con artesonado mudejar en algún pueblo de La Alpujarra.
Ayer si me dan a elegir me hubiese quedado con Pepe y su carta, esperándole en una iglesia con artesonado mudejar en algún pueblo de La Alpujarra.
1 comentario:
Qué post tan emocionante, Candela. Lo comparto.
"Estamos tan comunicados para decirnos tan poco". Gran verdad.
Un beso enorme!
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