
Ayer mismamente, tuvo un momento inmenso (del que todavía me estoy riendo... pobre): cuezo unos huevos, y luego los dejo enfriar dentro del cazo (no hay prisa pa' na)... Le veo cara berberecho. Uy, uy, uy... qué peligro tiene el cazo de los huevos; me lanzo a por el utensilio para evitar lo peor. Cojo el cazo por su asa y me dirijo a tirar el agua por la pila, mi chico se adelanta al paso y con cara sonriente de "tranquila cariño esto lo hago", pone sus dos manos en los laterales del mismo. Os podéis imaginar: el material: acero; la temperatura: caliente y el resultado: berberecho escaldado. Ahhhhhhhh, si es que me duele hasta a mi.
Bueno, pues esa es la lógica del berberecho, creo que con esto está todo explicado.
Otro día explicaré como alguien se puede reír al mismo tiempo que se da un golpe con una copa en la frente, no la rompe y se le queda en la frente la señal de la proeza durante un buen rato...