Sol. Un beso largo, sin prisa. Nadar en
una piscina sola y en silencio. Una tarta de zanahoria. Darme un paseo por algún monte. Una sopa de cocido para cenar. Que me mordisqueen el cuello. Una copa de vino contigo. Volver
a escuchar esa canción. Que me agarren con fuerza. Oler el mar. Una ducha de media hora. Hacer
el bichobola en el sofá. Reírme hasta llorar...
martes, 11 de febrero de 2014
domingo, 9 de febrero de 2014
En pelotas
Hay veces que te
quedas en pelotas cuando menos te lo esperas, bien porque la vida te lo quita ‘todo’
de golpe o bien porque eres tú quien lo decides. En mi caso ha sido por las dos
razones. Últimamente ando más en pelotas que con la ropa puesta. Y, ¿sabes qué?
Todo pesa menos. Me he desnudado tantas veces en los últimos meses que creo que
empiezo a padecer algún trastorno exhibicionista.
Mostrarse tal y como
es uno, sin nada que lo oculte, sin nada que camufle sus miedos, sus taras, sus
manías, su verdadera historia es liberador.
Transparente y
nítida. Así me siento. En este despelote
literal he descubierto piel, cuerpo y alma que desconocía. Y lo mejor de todo
he dejado que me vean desnuda, tal y como soy, sin falsos pudores, sin más
miedo que el imprescindible. He sonreído aliviada porque mi reflejo en otros
ojos me ha devuelto una imagen sorprendente, algo que no esperaba a estas
alturas.
Hay veces que quedarse
con el culo al aire, es muy sano. Quién sabe, siempre puedes redescubrirte.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Vivre avec passion
Quizá sea cierto. Quizá el idioma de la pasión sea el
francés. Peut-être que oui. No, no he
aprendido ningún idioma este año, pero otras muchas cosas sí. Porque hay veces que podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y
de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante. C'est la vie...
Si cierro los ojos y respiro hondo, sólo deseo:
Mandar a paseo los malos rollos y elegir siempre el lado bueno
de la vida. Arriesgar sin llegar a chamuscarme o tal vez, sí. No quedarme nunca
más con las ganas, con ese vacío que devora por dentro. Dejarme llevar, como
el viento porque al final siempre hay algún sitio sorprendente para aterrizar,
ahora lo sé. Aterrizar en tierra desconocida y bailar como si nadie te
estuviera viendo. Reír, soñar, disfrutar y amar, como si nunca te hubieran
herido, como si nunca hubieras estado más muerta que viva. Porque siempre hay
tiempo de volver a empezar y 2014 es tan buen año como cualquier otro. Eso
seguro.
El éxito de 2014 será atreverse. Respira hondo y déjate llevar.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Descubrir
Me confieso poco amante de las sorpresas… Pero ha sido
en este 2013 desconcertante y acompasado cuando he descubierto para mi estupefacción un montón
de cosas que me han devuelto al mundo. Veamos:
- La amistad. Lo mejor de este año, sin duda
- Viajar sin saber dónde iba. No me lo creo ni yo
- Ir a un concierto de Ara Malikian en la sala Clamores a la
salida del curro. Tres horas de concierto…
- Volver a ver a Ara Malikian. Sin comentarios
- Irme ‘de copas’ después del curro y acostarme a las 3, en el sofá.
- No caer desplomada en el ordenador al día siguiente y
escribirme una presentación en inglés (o en algún idioma parecido)
- Ir a un concierto de El Chojin (rapero) con gente diez años más joven que yo!!! Flipé
- Bailar, bailar, bailar, ¿rap?
- Salir los domingos: aperitivo, comida, cine, exposiciones…
- Me piqué y competí en Pilates con una veinteañera pedorra. Mal, lo sé. Pero ganéeee!!!!!
- He pedido ayuda. Más de una vez
- He dicho que no. Más de una vez
- He dicho que sí. Muchas veces
También me han pasado las peores cosas de mi vida en este
año. Cosas que no le deseo a nadie. Pero no voy a hablar de ninguna de ellas. Como dice El Chojin (del que ahora soy súper fanfatal) en uno de
sus temas: tengo el valor del que pierde, entrena y vuelve. Sin duda, sea lo que sea, hay
algo que siempre nos obliga a seguir. Y haciendo camino al andar descubres tantas cosas...
Por si no le conoces:
martes, 3 de diciembre de 2013
Bienvenida Mrs. Robinson
Llevo una temporada de sarao en sarao y de fiesta en
fiesta. No a la Ava Gardner más bien currando como una ‘pringuin’. O lo que es
lo mismo: cero glamour y a tope de ojeras. Pero como dice mi jefe, no estoy
para decir que no...
Días enteros rodeada de un equipo de jovencitos en los que
jamás me hubiera fijado -salvo para recordarles que merienden-. Hasta que una
de mis hormonas le dio por revolucionarse, y así de un modo casi frenético
contagiar al resto. Resultado: hormonas totalmente alborotadas. En mitad de
esta rebelión interior, sofocada y aturdida, levanté la vista o mejor dicho
miré con otros ojos. Vi. Y me vieron.
Los hombres jóvenes realmente son refrescantes, claros,
directos, tiernos. Su piel, su olor, su tacto es diferente. No se andan por las
ramas. Cuando me refiero a hombres jóvenes hablo de hombres de veintitantos… Sí, sí, sí. Increíble. No
me avergüenza en absoluto. Tengo claro lo que hay y lo que no también. Pero, ¿cómo
resistirse a tremenda tentación si realmente tampoco tienes por qué? Mirar de
frente, sin ruborizarse y descubrir que gustas y no solo a uno sino que tienes
donde elegir además… Oh my God! No, no me voy a convertir en
una auténtica cretina, ni tampoco en una Anita Obregón cualquiera, es lo bueno
de mi edad y de ser consciente de ella. Desde el más absoluto asombro, sólo
puedo sentirme halagada.
No ha pasado nada y a la vez ha pasado tanto. Sigo siendo yo, pero ahora el espejo me devuelve un reflejo mucho mejor, más nítido y con más color. Con esto no quiero decir que necesites de un hombre joven, o no tanto, para sentirte mejor, en absoluto. Pero de vez en cuando, sólo de vez en cuando, todas deberíamos 'poder' sentirnos así.
No ha pasado nada y a la vez ha pasado tanto. Sigo siendo yo, pero ahora el espejo me devuelve un reflejo mucho mejor, más nítido y con más color. Con esto no quiero decir que necesites de un hombre joven, o no tanto, para sentirte mejor, en absoluto. Pero de vez en cuando, sólo de vez en cuando, todas deberíamos 'poder' sentirnos así.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Quién te hubiera dicho!!
¿Recuerdas cómo era tu vida hace 10 años ó 5?
¿Te hubieras
podido imaginar las cosas que te han pasado?
¿Cuántas vueltas ha dado la vida?
¿Y las que has dado tú?
¿Te acuerdas de cuando eras mucho, pero que mucho más joven y te
imaginabas de mayor?
Quién te hubiera dicho…
viernes, 18 de octubre de 2013
Intocables
Dice el escritor Chuck Palahniuk: “Nunca sabes cuan fuerte
eres hasta que ser fuerte es la única elección que tienes. Y cuando esto
sucede, eres intocable”. Cierto, muy cierto. Lo que pasa es que en la vida hay
más de un momento en el cual tienes que sacar fuerzas de no sé muy bien dónde. Y las
sacas, vaya si las sacas, y quizá al menos por unos instantes, eres intocable.
Porque hay pocas sensaciones tan gratificantes y tan plenas como el sentirse
que has podido, aunque tal vez no hayas vencido. Lo que no te mata
te hace más fuerte, más precavido e infinitamente más sabio.
Por cierto, si todavía no la habéis visto os recomiendo la película
francesa Intocable dirigida
por Olivier Nakache y Éric Toledano. Maravillosa.
jueves, 3 de octubre de 2013
La cuneta llena de cadáveres
Cuando en tu historial sentimental lo tienes plagado de
cadáveres en la cuneta, está claro: eres un psicópata emocional.
Normalmente estos especímenes van de relación en relación –de
cadáver en cadáver-, prácticamente como los monos, que no sueltan una rama
hasta tener otra bien cogida. Como todos los psicópatas empiezan con ‘piezas
menores’ para luego terminar con su ‘peculiar obra de arte’. Y, ¿cómo es que
consiguen tantas víctimas? Pues porque pasan desapercibidos, porque son
encantadores, cercanos, ilusionistas del amor y porque las consecuencias de sus
actos solo afectan a la persona que tienen al lado. Nadie va a encontrar marcas
físicas en tu cuerpo, pero ándate con los ojos bien abiertos porque son lobos
con piel de corderos. Darán tal zarpazo a tu vida que es posible que tú también
termines en una cuneta.
No se suelen conformar con sexo fugaz, ellos son más de
relaciones estables para así poder desplegar toda su sintomatología con cada
una de sus ‘victimas’. Se van sofisticando con los años, pero en el fondo
siguen repitiendo patrones. No olvidemos que la seducción es la base que permite
el acto psicopático y se produce mediante una transferencia donde la propuesta
del psicópata encuentra su sitio en las necesidades del otro, porque son muy
hábiles para detectarlas. En la seducción el psicópata necesita que el otro
esté de acuerdo, para lo cual usa su persuasión y su encanto... Pueden llegar,
incluso, a mimetizarse durante mucho tiempo con su pareja para transferirle ‘sus
deseos e ilusiones’ que jamás, jamás serán reales y así cuando cometa ‘el
homicidio’ poder sentirse un poquito menos culpable (al fin y al cabo ella
estaba de acuerdo)
Todas las relaciones están cortadas por el mismo patrón,
claro que hay con algunas que se esmeran más y las terminan bordando. Llenan las
mentes de las futuras difuntas de deseos, ilusiones, de ganas porque huelen las
carencias como alimañas, para luego torturarlas antes de arrebatárselas todas
de golpe. Me recuerda al toro de lidia: los cuidados en el campo, el engorde
para luego terminar en una plaza de toros, medio desangrados con una espada
clavada en el cogote. … Y hala otro cadáver
para la cuneta. Y así suma y sigue.
No te confíes de su apariencia, no confíes jamás en sus
palabras. Será capaz de dejarte sin nada, será capaz de todo, porque los
psicópatas emocionales no pueden empatizar jamás con el dolor que infligen, una
vez que dejas de ser su objeto de deseo y se cansa del juego, para ti será
demasiado tarde porque habrás caído en sus redes y te conviertes,
irremediablemente, en el siguiente cadáver.
martes, 24 de septiembre de 2013
Donde el corazón te lleve
Porque hay lugares a los que nunca se llegará sólo con la
razón. Porque el corazón tiene razones que la razón no entiende. Porque el
corazón es el motor de la vida. Porque lo que hoy siente tu corazón, quizá mañana
lo entenderá tu cabeza. Porque no se ama verdaderamente sino cuando se ama sin
razón. Porque un corazón roto, siempre, tiene la capacidad de regenerarse. Porque sin corazón nos volvemos serés despiadados. Porque
hay veces que de corazón preferirías no tener razón.
Por eso y por mil cosas más, quizá, deberíamos ir más a
menudo donde el corazón nos lleve.
jueves, 19 de septiembre de 2013
¿Olvidar y perdonar?
Nunca he sabido muy bien la diferencia entre perdonar y
olvidar. Quizá porque no soy una persona rencorosa. Quizá porque hasta ahora ni
tan siquiera me había parado a pensarlo. Quizá porque siempre he confiado en que el
tiempo, de alguna forma, pone todo en su lugar o tal vez porque nunca he creído que fuera posible el perdón sin el olvido.
Perdonar no es olvidar, es aceptar sin resentimiento ¿Pero
es esto posible hacerlo de corazón? Evidentemente, depende de lo que haya que
perdonar y a quién y por supuesto también del tiempo… No es que crea en el odio
injustificado, pero sí creo que es lícito e inevitable como un sentimiento de
rechazo ante un dolor infligido. Tampoco creo en la venganza, aunque sí
me gustaría pensar que la vida al final pone a cada uno en su lugar. Con lo años me he vuelto incrédula sobre lo de 'todo se paga en esta vida' porque a la vista está que en muchos casos hay algunos
que se escapan de rositas, como hay otras veces que pagan justos por pecadores.
Perdonar no exige poner la otra mejilla o exponerse con la
herida abierta, tampoco nos obliga a ser amigos de quienes nos traicionaron. Ni
amigos ni enemigos. Hay incluso quienes necesitarían más de un perdón, pero bueno
en esos fangos no me meto que para eso ya está la conciencia de cada uno. Por
eso, prefiero perdonar a que me perdonen porque así al menos
uno tiene la oportunidad de recobrar la paz, la tranquilidad y el equilibrio.
Ojalá en la vida no hubiera nada que perdonar, nada que lamentar y nada que
olvidar.
Perdonar no quiere decir que olvidemos. Nunca
se olvida del todo. Tampoco creo que uno pueda plantearse perdonar como si
estuviese conjugando un verbo, simplemente ocurre, simplemente deja de doler.
Si lo piensas, es fácil perdonar, pero no tan fácil olvidar que has tenido que hacerlo...
Así de profunda estoy hoy (y ahora me voy a dar un baño a ver si se me pasa).
viernes, 30 de agosto de 2013
La carta de Pepe
Ayer no hubo más hombre para mí que Pepe. Me explico: mientras realizaban trabajos de catalogación
del Museo de la Alhambra apareció, escondida en un artesanado mudéjar de
una antigua iglesia de Granada, la carta de amor que un tal Pepe escribió
a su amada en 1921 ¿Por qué sacar a la luz en un telediario una
noticia así?? 92 años tampoco es tanto tiempo, y el vocabulario utilizado era tosco, nada
del otro mundo. Todavía si fuese un papiro....
En la era de las redes
sociales, donde el teléfono sustituyó a la carta, el email al teléfono y el
whatsapp a todo, ¿nos emocionamos con una carta de amor? Pues me parece que sí.
Ayer recordé las primeras cartas de amor que recibí de un chico del pueblo de
mi familia. Y las encontré. Qué tiempos aquellos. Echo de menos cómo nos
comunicábamos entonces o quizá lo que eche de menos, un poquito, es
esa época. Los primeros besos, las mariposas en el estómago, el tonteo previo y
esas palabras de amor.
Ahora lo abreviamos todo: las palabras, las
declaraciones, las despedidas. Poco sitio queda para hacer las cosas como Dios
manda, con su poquito de sentimiento, de romanticismo, de tacto, de todo. Es lo
que tiene la vida moderna. Desde luego hemos salido ganando en muchas cosas... Estamos tan comunicados para decirnos tan poco.
Ayer si me dan a elegir me hubiese quedado con Pepe y su carta, esperándole en una iglesia con artesonado mudejar en algún pueblo de La Alpujarra.
Ayer si me dan a elegir me hubiese quedado con Pepe y su carta, esperándole en una iglesia con artesonado mudejar en algún pueblo de La Alpujarra.
lunes, 19 de agosto de 2013
De vuelta
Hoy he vuelto a la oficina. En realidad no la terminé de
dejar del todo. Casi mejor ni comentarlo. Pero aun así he
disfrutado. Ha sonado el despertador trempanísimo. La perra
me ha mirada con cara de pocos amigos y ambas hemos bajado a rastras a la calle.
Aún era de noche. De camino a la ofi la sensación ha sido extraña, me he sentido
extranjera en mi propia ciudad. No sabría explicarlo bien, pero todo ha sido raro
y hostil desde primera hora. Brusco el encuentro con la hija de la quiosquera (quiosquera
ella también) a la que me veo últimamente dándole demasiadas explicaciones
sobre mi vida a unas horas… Y en mi afán por esquivarla, he recibido un: bueno, ya me contarás si ya te has echado
novio, que mira que qué mala suerte tienes con los hombres ¿¡¡¡¡¡¡??? Me he parado en seco:
no, no te lo voy a contar, de eso nada guapa… Se me han ido agolpando malos pensamientos y peores
palabras en la boca (y mira que estoy positiva leñe) pero he mirado hacia abajo
y me he encontrado con los ojitos de mi peludita. Nadie mira con ojos de
cordera como ella (salvo el marido de la hija de la quiosquera que nos mira así
a todas…) Se me ha pasado la mala leche matutina y hemos seguido a lo nuestro: unos pises en sitios con olores me imagino que estupendos (para ella, yo de siempre he preferido el WC)
Y escuchando a Sabina y sus ‘Peces de ciudad’ he llegado a
la agencia. He saludado al portero, él como siempre me ha soltado un: buenos días guapa (mirándome delantera y
trasera), a mí se me ha levantado una ceja, también como siempre. Y nada, una
vez que culo y manos se han acoplado perfectamente en sus puestos me he dado
cuenta de lo poco que me apetecía estar ahí!!! Jajaja. Pues eso, que hoy me
siento extranjera en una tierra un poquito hostil.
![]() |
| Esta podría ser yo en algún momento de la mañana |
martes, 13 de agosto de 2013
Bajo el sol de... Suiza
Quería irme, poner kilómetros de distancia. Más que
vacaciones era una necesidad vital. Probarme a mí misma, ponerme un reto y
saber que puedo. Después de un periplo mental por diferentes ciudades de
Europa, incluso por algún que otro crucero y volver loca a la agencia, a mis
amigas y a mí misma, terminé en Suiza y en la Selva Negra de Alemania, y a
estas alturas no sabría decir por qué. Me fui sin saber el recorrido, con un
grupo organizado donde no conocía a nadie y con una maleta que ni hecha por mi
peor enemigo. Pero ahí estaba yo. Y es que no hay nada mejor en la vida que
confiar.
Nada más llegar al aeropuerto descubrí lo mejor del viaje,
dos personas maravillosas que me adoptaron desde ese momento para aún después
de haber llegado seguir a su lado. Llegada a Suiza. Ola de calor africano.
Maleta con ropita más bien de entretiempo, ni unas chanclas. El gel se
desparrama en el trayecto y me deja con la mitad del fondo de armario y 3
bragas, literalmente. No pasa nada. Ataque de risa porque a otra del grupo le
ha pasado lo mismo pero con la espuma del pelo (la ropa pelín tiesa). Monísimas y preparadísimas
(jajaja) en una Suiza tan civilizada, tan limpia, tan verde… Que por primera
vez me siento algo parecido a una perroflauta. Y es que también se me olvidó la
crema suavizante del pelo… jajaja una cucada vamos.
Sería difícil resumir las sensaciones que han sido muchas,
sería difícil hablar de las ciudades sin antes situarme en un mapa, sigo sin
enterarme mucho de por dónde he estado… Pero estuve, pude, lo hice. Confié. Y
llego llena de verde en las pupilas, con los pulmones repletos del aire fresco de
los Alpes, con el regusto en el paladar de las mil cervezas y de otros tantos
chocolates. Y aunque no sepa muy bien por dónde he estado (nada propio en mí),
sí que sé dónde estoy ahora.
En la tierra de Heidi el ritmo es más pausado, la gente no
grita y los perros no ladran. El 80% de la población masculina está como un
queso (nunca mejor dicho) y es súper educada, pero les falta sentido del humor,
les falta pasión, de algún modo, les falta vida.
Me he traído unas vistas maravillosas, mil risas, las
piernas llenas de moratones por la bajada de algún monte al que nunca antes me
hubiera atrevido a subir y todavía me dura la resaca de un botellón a base de
cerveza, tequila y licor de hierbas alpinas. Bajo el sol de Suiza, me he dado cuenta de que habrá más viajes, habrá más
experiencias y habrá más vida porque, sin duda alguna, hay que confiar.
martes, 30 de julio de 2013
domingo, 28 de julio de 2013
In Memoriam
Durante unos años fui tripulante del AVE. Estos días he
vivido intensamente la desgracia del tren Alvia de Madrid-Ferrol. Y no dejo de
pensar que esto nos podía haber pasado a cualquiera. En un segundo, en una
curva, tantos sueños rotos, tantas vidas sesgadas. Tanto dolor y tanta pena.
Hoy más que nunca pienso que la vida merece un homenaje.
Me han venido a la mente mil recuerdos, mil sonidos y
otros tantos olores de una época de mi vida que creía tan lejana… Estos días
parece que el tiempo no hubiera pasado. Entré en el AVE en 1995, era la
tripulante más joven de las líneas de alta velocidad. Nos llamaban el cuerpo de
élite de RENFE. Un trabajo con horarios imposibles, donde no existían ni las
fiestas ni los fines de semana ni las vacaciones en verano. Tus compañeros se
convertían, irremediablemente, en tu familia. En aquella época terminé mi
carrera, hice un master, me casé, me compré una casa. Comencé a trabajar siendo
una niña y me fui siendo una mujer para dedicarme de lleno a lo que es hoy mi
profesión. Entre lágrimas y risas he recordado tantas cosas. Desde hace años,
ya no hay cuerpos de élite, mis compañeros se recorren las vías de toda España,
en AVES, Talgos y Alvias. En un Alvia como el que iba al Ferrol este pasado
miércoles. He vuelto a hablar con muchos de ellos, sólo puedo decir una cosa: os echo de
menos.
Todo mi apoyo y mi cariño a los familiares de la
víctimas, a mis compañeros e in memoriam
de David y Olga, tripulantes del Alvia, que ya no están con nosotros. Mi
corazón está estos días en las vías.
miércoles, 24 de julio de 2013
No te digo más
Cómo estamos en la nueva oficina!!!! 1/3 de la plantilla de
eventos por esas bonitas tierras de España, dos de baja y para largo, el resto
lo conformamos las veteranas y las becarias que nos repartimos como podemos
entre vacaciones y oficina. Las que no somos becarias y tenemos ‘el lujo’ de
tener vacaciones (y no estoy siendo irónica) y el honor de que la empresa
deposite toda su confianza en nosotros, contamos con el privilegio de poder
(deber) llevarnos la Black Berry de vacaciones (como todos los años). Pero…
aquí viene la novedad y es buena, este año además de llevarme mi portátil
también me tengo que llevar el de una de las que está de baja o de eventos.
Ehhh???? Pues sí, hija, sí. Como te lo cuento, porque, el caso, como no
queremos dar mala imagen de cara al cliente (y que piensen la verdad: que somos
tres gatos), pues suplantamos a la compañera en cuestión directamente desde
su ordenador. ¿Sofisticados eh??
No puedo dar una explicación lógica a esto por mucho que
lo he pensado y he preguntado no he encontrado nada que satisfaga mi razón. Luego
hablan de las muertes en China por exceso de trabajo, nada hombre, que se pasen por
aquí o por cualquier pequeña empresa española y vean cómo está el patio, no te
digo más.
Eso sí, me lo voy a tomar con mucho humor porque como dice mi jefe no estoy para decir que no ;)
lunes, 15 de julio de 2013
Yo no era rubia ni de pequeñita y el extraño caso del vecino del 7º
Tengo el pelo oscuro, de siempre. Las facciones marcadas. Mido 1,72 cms. Tengo las tetas grandes y el culo también
(desde los 11 años). Mi rictus natural es serio y mi voz no es ni suave ni dulce.
Tengo la mirada intensa como la mayoría de los miopes. No soy de las que suele sonreír
a la mínima aunque sí que me río a carcajadas. Tengo un halo distante casi
solemne desde que era un mico y mi presencia suele imponer bastante (qué le
vamos a hacer, asín soy yo). Con semejante estampa, en las funciones del
colegio nunca he sido la virgen María, eso sí, siempre he llevado los mejores
estilismos aunque me tocase vestirme de pastorcilla o de Rey Mago. A la salida
de una discoteca a los 18 años me llamaron travesti, desde entonces procuro aplicar
a mi vestuario lo de ‘menos es más’.
No me estoy quejando de mi físico, en absoluto, además
hace tiempo que convivimos en relativa paz. Pero sé que a simple vista soy una
tía que impongo, por eso, y cumplidos los 40 he hecho propósito de dulcificarme
en el fondo y en la forma. Esto más bien viene a cuento porque desde que mi
estado civil ha cambiado la gente me habla y me trata como si fuera la ‘típica
rubia tonta’ (topicazo al canto porque nada en contra de ellas). Y mira por dónde, a pesar de mi aspecto
y a pesar de los pesares, me hace hasta gracia que piensen en mí como una
damisela vulnerable y necesitada de protección… Siempre hay una primera vez
para todo.
Y este rollo viene por el vecino del 7º. Antecedentes: vecino cincuentón, buen aspecto pero mal
encarado, no ha mediado palabra con nadie –excepto insultos- en
10 años... salvo con la vecina del 6º con
la que tiene un lío (a pesar de estar casado) y que es la ex vicepresidenta de
la comunidad (porque, tacháaaaan, ahora la vicepresidenta soy yo!!) Un hombre
desagraddable, con tintes sociópatas y pelín violento que ha hecho de su ático -y propiedades comunitarias- su cortijo
donde no hay más ley que la que impone y que tiene mil denuncias de la comunidad de
vecinos por un montón de barbaridades que directamente se las pasa por ‘el
forro’.
Un hombre que desde que ha olido mi soltería y mi nuevo
puesto (inicialmente, totalmente honorífico) me somete a un ‘acoso’
constante. Un hombre que el sábado pasado llamó a mi puerta al mediodía y con
el pie entremetido en el hueco de la misma, intentó: ¿impresionarme,
manipularme, amedrentarme, hacerme ver que es todo un machote? Hasta que dejé de
lado mis dulces propósitos y volví en mí (pero bien vuelta). Desafiante abrí la puerta de par en
par, saqué pecho, levanté ceja y dije lo suficientemente alto para que me oyese
algún vecino: No sé cuál es el propósito
de que esté usted aquí, pero no vuelva, porque si lo hace a todas las denuncias
que tiene puestas se le va a sumar la mía por acoso. ¿Le queda claro? O ¿Quiere
que llamemos al presidente de la comunidad, a su mujer o quizá a la vecina del
6º para que se lo expliquen? Unos cuantos tartamudeos después desapareció
con el rabo entre las piernas. No he vuelto a saber de él. Pero aquí le espero
porque sé que volverá.
Yo no soy rubia, ni de cuerpo ni de alma y no lo seré nunca, pero, ¿y qué más da? Me quedo tal y
como soy, con mis formas -con todas- y con mi fondo. Y de momento al del 7º le va a caer una demanda civil, instigada por servidora, por pasarse por donde no debe demasiadas cosas, por chulo y por capullo ¡¡¡Hombre ya!!!
Próximos posts:
La vecina ‘sepsi’ del 6º y yo vamos a terminar rodando por las escaleras
La quiosquera bocachancla o qué mala es la envidia, cari
martes, 25 de junio de 2013
Con un par...
Mira que me gusta Benedetti, pero hay una frase suya que me
repatea tremendamente: “No somos cobardes, sino que no hemos encontrado aún
nuestro coraje” Hombre, pues depende. No creo que se nazca con más o menos
coraje, con más o menos valor o con más o menos coj… Aunque quién sabe igual
hay un gen que nos predisponga a ello, pero eso mejor que lo diga Punset. El caso
es que yo creo que la huida no ha llevado nunca a nadie a ningún sitio (por lo
menos a ningún sitio bueno) El coraje o valor no es algo que puedas comprar en
una tienda online, ni que te encuentres en la calle. En la calle con lo que sí
te puedes encontrar es con bastante gente pusilánime, amedrentada por los
reveses de la vida y con más miedo que vergüenza. Gente que no se enfrenta a
sus problemas cuando los tiene y se llaman a sí mismos prudentes (pues no hijos
míos, eso también es falta de coraje)
Y fíjate por donde querido amigo Benedetti que creo que los
hombres son más cobardes –por regla general- que las mujeres (y que conste que
esto no es un alegato feminista o igual un poco sí) El valor y el coraje lo
sacas cuando te enfrentas a un problema, cuando buscas soluciones aunque no
sirvan para nada, cuando el miedo no te paraliza y luchas sin tregua, porque si
te escondes lo único que harás será agravarlo. El valor y el coraje es también
asumir nuestras propias limitaciones y vivir con ello. La falta de valor, la
cobardía lo convierten a uno en un ser cruel porque como decía Quevedo: “Lo más
seguro es no ponerse en peligro” (ya se pondrán otros por ti)
Si el miedo es algo que todos sentimos, quién es más
valiente, ¿el que no lo muestra y no lo afronta o el que lo afronta pero sí lo
muestra? Ahí os dejo eso…
martes, 18 de junio de 2013
Peces de ciudad
“…Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje, de un no te quiero querer.
Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar
labios que sacan de quicio. Mentiras que ganan juicios,
tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad, que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo, que no merecen nadar…”
Joaquín Sabina
martes, 11 de junio de 2013
Una historia de piel
Hoy me he quedado mirando a mi piedra (a la que me he
agarrado y llevo siempre encima: La piedra) y me he preguntado: ¿Pero tú, eres macho o
hembra? Porque si eres del género masculino dentro de unos años, cuando ya nos
hayamos fundido entre mi piel y tus aristas, cuando ya hayamos compartido todas
las palabras; cuando tus deseos más
profundos se conviertan en mi realidad, igual me dices que prefieres ser una
piedra en mitad del desierto, igual me dices que mi piel ya no la sientes y que
ya no reconoces tu reflejo en mis ojos. Igual, me dices que ya no soy la piel
que habitas porque nunca realmente has estado del todo.
Si eres piedra macho, varón u hombre no te bastará lo
compartido y un futuro lleno de promesas para quedarte. Y me dirás: "Esas cosas pasan. Era sólo un proyecto entre piel y piedra. Esto nunca ha
funcionado realmente y yo ahora estoy bien inventando nuevos deseos que superen
realidades para mí mismo y para otras pieles". Y como buena piedra caerás
sobre mí como una losa una y otra vez para dejarme la piel hecha trizas
mientras murmuras: "Lo siento, no puedo
hacer otra cosa". Así, me dejarás marcada con mil cicatrices, tantas como
deseos no cumplidos. Y cuando te coja entre mis manos para aun así intentar retenerte
te convertirás en arena para desaparecer, para siempre, entre mis dedos.
He intentado tener la misma conversación con la tostadora,
pero al final me dio cosa terminar con la piel chamuscada…
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